SAN PABLO.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunció ayer que despedirá a todos los integrantes de la Dirección Nacional de Infraestructura de Transportes y de la empresa ferroviaria estatal Vanec, para terminar con un escándalo de corrupción, que ya le costó la cabeza al ex ministro del área, Alfredo Nascimento (referente del centroderechista Partido de la República, que integra la alianza en el Gobierno). "Saldrán todos, independientemente de los colores partidarios. La idea es reestructurar sin hacer juicios de valor sobre esas personas", aseveró la mandataria. También renunció el director de Infraestructura Carretera, Hideraldo Carón, quien acusó a Rousseff de exagerar. "No necesitaba echar a tanta gente", sostuvo.

La Presidenta, por aparte, afirmó ayer por primera vez que las Fuerzas Armadas de su país destruyeron papeles importantes de la dictadura militar (1964-1985), bajo la cual fue presa política y torturada. "Los documentos no eran secretos y fueron quemados todos", anunció. La mandataria impulsa una Comisión de la Verdad en el Congreso para investigar crímenes que están amparados por la Ley de Amnistía de 1979. (Télam)